Alguien, al que no conocí, me dejó acá.
La montaña está empinada, ahora es el momento de lanzarse.
Alguien, al que no conozco, me empujó
Sé que por momentos rodaré y en otros podré mirar en perspectiva.
Creo en una forma de bajar.
Mil manos (las mías, las tuyas)
Se extienden por sobre la cabeza, empuñando con fuerza una espada y la emoción. La derecha muestra el filo y la izquierda el corazón.
Me gustaría tenerte en este viaje que hace poco arrancó.
Tu preocupación hace que la mía no vaya sola, ya sé que no se ve nada,…ya sé….no se ve llanura. Sigamos corriendo, te prometo, dame esa chance…llegaremos.
Y así robaremos kilómetros de viejas piedras a futuros viajeros.
Piedras atrás un mago me contó que esto es una gran cinta; un gran film que debemos rodar. Acompañame, corramos con los cuerpos entrelazados, busquemos nuevas formas, los ruidos son de esas piedras que tendremos que saltar. Busquemos tiempos, escondamos miedos.
Creo en una forma de bajar.
Mil manos (las mías, las tuyas)
Se extienden por sobre la cabeza, empuñando con fuerza una espada y la emoción. La derecha muestra el filo y la izquierda el corazón
En tus ojos se proyectan figuras
Tus ojos buscan algo que no se si encontrarás.
No quiero el papel principal, pero si una voz
¿Escuchaste al viento? sopla y no se preocupa tanto… Pero mueve.
Me estoy enredando en redes invisibles ¿escuchaste al viento?
Hoy todas las redes me saben invisibles, el color transparente se volvió moda; sino mira la calle…sí, llena de eso.
Me contaron de un reloj que todos los días espera la noche, para encausar sus fuerzas y poder contradecir esa comodidad operativa. Sueña con poder ver las paletas, con sus verdes luminosos, girar de derecha a izquierda…contradecir los tiempos.
El reloj no espera sentado. Sus fuerzas llevan a crujir los engranajes, a preocupar a los ministerios, pero siempre que ha intentado nunca ha podido hacer saltar la estructura que de años se vive alimentando, y de carne por supuesto.
En la cómoda se ríen del reloj, haciendo honor a su lugar de origen. Sus risas de criticas estériles pinchan pero no penetran; - Lo que no me mata me hace más fuerte- se lo escucha repetir cuando el sol comienza a bajar por la ventana.
A pesar del contexto, todas las noches sin olvidarse de ninguna, el reloj intenta, sin saber que esa acción lo lleva a la categoría de Ser. Recuerdo como al terminar de escuchar esa historia, llegue a la conclusión de cómo bajar la pendiente.
Mil manos (las mías, las tuyas)
Se extienden por sobre la cabeza, empuñando con fuerza una espada y la emoción. La derecha muestra el filo y la izquierda el corazón. Ah!! Y en el bolsillo un reloj, también rojo.