
Luego de varios pasos burocráticos y rechazos telefónicos, la asamblea decidió jugar la última carta, un último intento. Atrás quedaron las discusiones que fueron forjando un petitorio que resaltaba por su contenido y sus formas, pero que buscaba el mismo fin de los que habían sido descartados y encestados en oficinas departamentales.
La pequeña sede de la ONG estaba convulsionada, había llegado el día D. El día del nuevo desembarco ante el gobernador; un lunes soleado como tantos otros pero de una trascendencia especial.
Cuando todos estuvieron, repartieron un par de conceptos y con una mezcla de esperanza y nerviosismo caminaron todos juntos hacia la gobernación que quedaba a menos de cinco cuadras. El grupo caminaban en fila india, adelante de todos Juan (número uno de la organización) llevaba el petitorio como si fuera un escudo.
- Hola, bienvenidos, pasen y cierren la puerta, le pediría que elijan a tres representantes y las demás esperen afuera –el gobernador esperó que una mini reunión improvisada deliberara; cuando observó que varias personan abandonaban la oficina, decidió sentarse y esperar.
- Mire gobernador -comenzó Juan- estuvimos pensando lo que hablamos la reunión pasada y llegamos a la misma conclusión: de que tomando medidas para alimentar a la población bajaría notablemente la criminalidad en la zona.
- Creo que esto ya lo discutimos – el gobernador se ajustó la corbata mientras de reojo observaba la agenda para el día que seguro lo mantendría hasta las 17 horas ocupado con reuniones.
Cuando ya el gobernador se levantaba para indicarles la puerta, Juan lo anticipo pidiéndole tiempo para una última aclaración. Ante el silencio del gobernante comenzó:
- Gobernador si los pobres comen, estos engordaran y cuando cometan un ilícito no podrán escapar muy lejos y serán atrapados por la policía, esto haría más complicado los asaltos y disminuiría la delincuencia -
El gobernador buscó el nombre de Juan en su mente pero no lo encontró.
- Ustedes saben como quiero a la provincia y que busco que progrese, además el tema de la pobreza fue uno de los pilares de mi campaña; Pero piensen -dijo el gobernador- si los pobres engordan pronto querrán comprarse un auto y otras cosas, no es tan fácil. (Un silencio dominó la escena) buenas tardes y les pido si pueden cerrar la puerta cuando al irse, gracias.
La asamblea se retiró en silencio y bajó cada escalón con una lentitud que llamó la atención a un par transeúntes. Se marcharon en silencio, cada uno pensando de diferente manera en lo mismo, el silencio lo rompió miguel cuando balbuceo seis palabras justas: “el ambicioso sólo sabe de ambiciones”
La pequeña sede de la ONG estaba convulsionada, había llegado el día D. El día del nuevo desembarco ante el gobernador; un lunes soleado como tantos otros pero de una trascendencia especial.
Cuando todos estuvieron, repartieron un par de conceptos y con una mezcla de esperanza y nerviosismo caminaron todos juntos hacia la gobernación que quedaba a menos de cinco cuadras. El grupo caminaban en fila india, adelante de todos Juan (número uno de la organización) llevaba el petitorio como si fuera un escudo.
- Hola, bienvenidos, pasen y cierren la puerta, le pediría que elijan a tres representantes y las demás esperen afuera –el gobernador esperó que una mini reunión improvisada deliberara; cuando observó que varias personan abandonaban la oficina, decidió sentarse y esperar.
- Mire gobernador -comenzó Juan- estuvimos pensando lo que hablamos la reunión pasada y llegamos a la misma conclusión: de que tomando medidas para alimentar a la población bajaría notablemente la criminalidad en la zona.
- Creo que esto ya lo discutimos – el gobernador se ajustó la corbata mientras de reojo observaba la agenda para el día que seguro lo mantendría hasta las 17 horas ocupado con reuniones.
Cuando ya el gobernador se levantaba para indicarles la puerta, Juan lo anticipo pidiéndole tiempo para una última aclaración. Ante el silencio del gobernante comenzó:
- Gobernador si los pobres comen, estos engordaran y cuando cometan un ilícito no podrán escapar muy lejos y serán atrapados por la policía, esto haría más complicado los asaltos y disminuiría la delincuencia -
El gobernador buscó el nombre de Juan en su mente pero no lo encontró.
- Ustedes saben como quiero a la provincia y que busco que progrese, además el tema de la pobreza fue uno de los pilares de mi campaña; Pero piensen -dijo el gobernador- si los pobres engordan pronto querrán comprarse un auto y otras cosas, no es tan fácil. (Un silencio dominó la escena) buenas tardes y les pido si pueden cerrar la puerta cuando al irse, gracias.
La asamblea se retiró en silencio y bajó cada escalón con una lentitud que llamó la atención a un par transeúntes. Se marcharon en silencio, cada uno pensando de diferente manera en lo mismo, el silencio lo rompió miguel cuando balbuceo seis palabras justas: “el ambicioso sólo sabe de ambiciones”