miércoles, julio 30, 2008

Del libro de los abrazos, de Eduardo Galeano

El mundo

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia,

pudo subir al alto cielo.

A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la

vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.

- El mundo es eso – reveló -. Un montón de gente, un mar de

fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay

dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de

todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del

viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos

fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la

vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y

quien se acerca, se enciende.


La función del arte/1

Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadioff, lo

llevó a descubrirla.

Viajaron al sur.

Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando.

Cuando el nińo y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de

arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue

tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el nińo quedó

mudo de hermosura.

Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando,

pidió a su padre - Ayúdame a mirar!

2 comentarios:

Celeste dijo...

Me encanta lo que estas haciendo...
Como buena lectora que pretendo ser te pido también más cosas tuyas...

Yo, desde aca, espero, leo y difundo....

Almendra

Ayelén dijo...

Un Mar de Fueguitos es uno de mis cuentos favoritos.

que lindo leerlo!!