martes, agosto 12, 2008

En caida libres

Alguien, al que no conocí, me dejó acá.
La montaña está empinada, ahora es el momento de lanzarse.
Alguien, al que no conozco, me empujó
Sé que por momentos rodaré y en otros podré mirar en perspectiva.

Creo en una forma de bajar.

Mil manos (las mías, las tuyas)
Se extienden por sobre la cabeza, empuñando con fuerza una espada y la emoción. La derecha muestra el filo y la izquierda el corazón.

Me gustaría tenerte en este viaje que hace poco arrancó.
Tu preocupación hace que la mía no vaya sola, ya sé que no se ve nada,…ya sé….no se ve llanura. Sigamos corriendo, te prometo, dame esa chance…llegaremos.

Y así robaremos kilómetros de viejas piedras a futuros viajeros.
Piedras atrás un mago me contó que esto es una gran cinta; un gran film que debemos rodar. Acompañame, corramos con los cuerpos entrelazados, busquemos nuevas formas, los ruidos son de esas piedras que tendremos que saltar. Busquemos tiempos, escondamos miedos.

Creo en una forma de bajar.

Mil manos (las mías, las tuyas)
Se extienden por sobre la cabeza, empuñando con fuerza una espada y la emoción. La derecha muestra el filo y la izquierda el corazón

En tus ojos se proyectan figuras
Tus ojos buscan algo que no se si encontrarás.
No quiero el papel principal, pero si una voz
¿Escuchaste al viento? sopla y no se preocupa tanto… Pero mueve.

Me estoy enredando en redes invisibles ¿escuchaste al viento?
Hoy todas las redes me saben invisibles, el color transparente se volvió moda; sino mira la calle…sí, llena de eso.

Me contaron de un reloj que todos los días espera la noche, para encausar sus fuerzas y poder contradecir esa comodidad operativa. Sueña con poder ver las paletas, con sus verdes luminosos, girar de derecha a izquierda…contradecir los tiempos.

El reloj no espera sentado. Sus fuerzas llevan a crujir los engranajes, a preocupar a los ministerios, pero siempre que ha intentado nunca ha podido hacer saltar la estructura que de años se vive alimentando, y de carne por supuesto.

En la cómoda se ríen del reloj, haciendo honor a su lugar de origen. Sus risas de criticas estériles pinchan pero no penetran; - Lo que no me mata me hace más fuerte- se lo escucha repetir cuando el sol comienza a bajar por la ventana.

A pesar del contexto, todas las noches sin olvidarse de ninguna, el reloj intenta, sin saber que esa acción lo lleva a la categoría de Ser. Recuerdo como al terminar de escuchar esa historia, llegue a la conclusión de cómo bajar la pendiente.

Mil manos (las mías, las tuyas)
Se extienden por sobre la cabeza, empuñando con fuerza una espada y la emoción. La derecha muestra el filo y la izquierda el corazón. Ah!! Y en el bolsillo un reloj, también rojo.

3 comentarios:

Celeste dijo...

¿Cómo pretendes que no sienta todo esto que siento por vos?...
Ya me preguntaba cuándo ibas a colgar este hermoso texto que hace tanto guardas...
Parece mentira el tiempo, las causalidades, nosotros...

Gracias miles, aunque nunca sean suficientes...
Si seguis haciendo estas cosas, no me van a alcanzar los libros del mundo para equiparar los regalos...

"¿Podés percibirlo?, estoy transpirando miedo... y ya sé, Patricio, que el miedo es sonso... pero no puedo evitar sentirlo"

Almendra
o como te gusta llamarme (gracias a mi querido Julio y mas de esas causalidades que tanto adoro)

Lud Lud

Anónimo dijo...

Hola!! Muy buen blog, aunq debo aclararte q no sería tu superyo sino mas bien tu "ideal del yo"...jeje...eso te pasa por meterte en mi terreno...
Confieso q me sorprendio tu forma de escribir, para bien por supuesto! suerte Lea...

la betu (*gelp*)

"...por un camino cada vez más angosto, juego mi vida perdiendo ilusiones,enfrentando verdades y atravezando miedos..."

Celeste dijo...

"Los mejores besos son los que no se dan"...

Que no sean los mejores...


pero que nos los demos...